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El bonsai

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Ella lleva como un fantasma en los ojos. Un fantasma que sabe acariciar su piel con la mirada, sabe desnudarla con su pensar, sabe imaginarla mojándose en su cuerpo, sabe descifrar todos los signos y cuevas y montañas y torrentes y gritos de su geografía.

Cuando mira el bonsai que tiene en su cuarto de Madrid, ella quiere encontrar los ojos del fantasma mirándola, diciéndole que, a veces los gestos, los decires y las imágenes son muy poco en el caminar del tiempo que, aunque regrese, no siempre viene por el mismo lugar, no siempre camina por la misma calle.

Ella sonríe, se da cuenta que muchas veces los ojos pueden ser un sueño ?como el fantasma?, acaricia el pequeño arbolito como si se tratara de la mano del fantasma y, piensa en una ciudad del sur donde los gatos son violinistas, los árboles cuentan historias de García Márquez, las vitrolas recitan versos de Benedetti, las prostitutas vuelan con la poesía y las nubes colorean las gotas del amanecer... a pesar de la eterna grisura, a pesar de la lluvia en las esquinas, a pesar de la sonrisa escondida tras el carnaval.

Ella vuelve a mirar el arbusto que, se propuso viva todos los años del fantasma, tenga todos los ojos del fantasma, sea la imagen del fantasma, allí, donde él no está.

Ella sabe que los ojos, y el pensar, y los decires y la sonrisa del fantasma quedaron acurrucados en su corazón como un bosquejo de los sentidos una noche en Bogotá, y sabe también que la imaginación no siempre puede ser un rincón de la realidad y, recuerda que lo peor de la imaginación es y seguirá siendo, la realidad que nunca fue.

Ella hace un gesto un tanto tristón, riega el bonsai con toda la humedad de su boca, con toda la humedad de sus palabras, con toda la humedad que lleva en su cuerpo, y le dice que sabe, que imagina, que quiere, que algún día el fantasma destape su sábana blanca, acaricie sus pechos y se lance sueño?adentro hasta la realidad.

El fantasma, sin sábana y con recuerdos, mira la noche enredada en la vitrola, pone una música de Serrat y, se duerme con ella en los ojos.

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